“Sonríe a la vida”

 

 

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA SIMBOLOGÍA DEL CARTEL Y EL LEMA

 

Para captar toda la riqueza que tiene el cartel de este año tienes que detenerte y buscar. La primera cuestión que se te viene a la cabeza es qué he de hallar. La respuesta, en principio, es fácil, encuentra a dos personas muy importantes para la familia a la que perteneces, al ser miembro de los colegios de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor. Ellas son María Ana y Francisco de Asís, referentes que recibieron el don de Dios de transmitir su mensaje de que un mundo mejor es posible. Basta con descubrir en el fondo de tu corazón y en el hermano a Jesús de Nazaret y hazlo vida.


Puedes tomártelo como un juego y busca las veces que aparecen María Ana y Francisco integrados en nuestra particular y bulliciosa ciudad. Encuéntralos, pero no te quedes ahí, intenta investigar qué episodios de su vida representan. Una pequeña pista: No te olvides del Cantico de la Criaturas, admirable composición poética donde Francisco con los brazos extendidos canta alabanzas, lleno de amor, a todo lo creado.


El cartel rebosa alegría, color, energía positiva y dinamismo. Transmite la sensación de que está lleno de vida. Francisco y María Ana multiplicaron con una sonrisa el valor de su vida porque generosamente se entregaron por los demás. Amor y sacrificio, solía decir, nuestra fundadora.


Estratégicamente colocados encontramos lugares muy especiales para la Congregación de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor. 


Reluce de blanco una hermosa parroquia madrileña dedicada a nuestra beata y fundadora desde el 28 de febrero de 1997, situado en el barrio de Tres Olivos.


Hacia el norte de Madrid, en el castizo barrio de Chamberí, encontramos un majestuoso edificio lleno de simbología para la toda la Congregación y para los que formamos la familia carismática, porque en él se encuentra los restos de María Ana y es donde reside nuestra Madre General.


No dejes de buscar hasta que te encuentres, ya cerca de Granollers, al entrañable hostal del LLedoner, donde nació María Ana, allá por el 13 de enero de 1827, cuyos padres, Lorenzo y Magdalena, regentaban este hostal dando cobijo a números viajeros.


Ahora daremos un salto hacia Italia, en la región de Umbría. María Ana quedó admirada por el estilo de vida y la forma de vivir el evangelio de Francisco de Asís e intentó con éxito seguir su espiritualidad franciscana. Pero ¿dónde empezó el franciscanismo? La respuesta la tienes en el cartel. Encontrarás una bella capilla llamada la Porciúncula, incluida en la basílica de Santa María de los Ángeles. En esta pequeña ermita Francisco recibió a santa Clara de Asís y antes de morir encomendó a los hermanos menores su cuidado y protección. 


María Ana consiguió compaginar su vocación de religiosa y de maestra. Ello supuso una riqueza para la Iglesia que llega hasta nuestros días. Legado que las hermanas sucesoras se encargaron de alimentar y esto se aprecia hoy en numerosas comunidades religiosas y colegios diseminados por América, África y Europa. 


Las iniciativas, proyectos y actividades de las comunidades religiosas y educativas están reflejados en el dinamismo del cartel. Alocadas carreras, constante algarabía, innovadores proyectos, salidas al campo, actividades escolares y extraescolares, conciertos y carreras solidarias…, todo ello en torno a la imagen de nuestra Madre Divina Pastora, que ocupa un lugar privilegiado en este maravilloso cartel. 


Y como colofón en una visión más exhaustiva encontrarás reflejado el compromiso de nuestros colegios con la interculturalidad, representada con la relación de banderas presentes en el cartel, y con cuidado de la Creación. La encíclica de la Laudato Si del papa Francisco supuso un espaldarazo al compromiso franciscano de nuestra Institución con la protección del Medio Ambiente.